
















La confusión postmoderna procedente de las modas y modelos de todo el mundo han ampliado nuestro horizonte estético.
A mediados de los años noventa y a comienzos del nuevo siglo XXI, los valores han cambiado, al igual que los códigos y los lenguajes. La revolución de las comunicaciones y de los mass media, es el equivalente actual de la revolución industrial en el siglo pasado. La vida cotidiana en las grandes ciudades y su diversidad multi-frenética, parece ser lo único permanente de la cultura contemporánea. De hecho, el carácter efímero de la moda actual es lo que parece garantizar, paradójicamente, la única forma de permanencia a la que es posible aspirar en tiempos de escepticismo y relativización de paradigmas.
La colección está ligada directamente con el mundo del arte contemporáneo, por todo lo anteriormente mencionado y por: la utilización de nuevos tejidos, utilizar el vestido como espacio habitable, las formas, las texturas, los contrastes, y los colores. La tecnología que avanza a pasos agigantados, la sociedad y la vigilancia a la que estamos sometidos. El gris, los metales, la polución, la basura, el asfalto y los grandes bloques, la arquitectura, el skyline de las ciudades, los distintos estilos de vida, el sujeto contemporáneo, su música, su imagen en movimiento, lo práctico y un futuro inmediato que no tardará en llegar.
