
















































Modamuda se desarrolla en cuatro etapas (backstage– shooting fotográfico- desfile- performance) y propone múltiples líneas de investigación inscritas en la práctica del artista. Lejos de presentarse como una obra cerrada, el proyecto se concibe como un proceso abierto, en continua transformación, que desborda el marco expositivo convencional y sitúa el énfasis en su dimensión procesual.
Modamuda es un proyecto artístico desarrollado en 2008 en el Pabellón Puente de Zaha Hadid, en Zaragoza, con financiación del Instituto Aragonés de la Juventud. Inscrito en el ámbito del arte contemporáneo, plantea una investigación transdisciplinar en la que convergen moda, performance, instalación y arquitectura, cuestionando los límites entre disciplinas y los formatos tradicionales de exhibición.
El proyecto se estructura a partir de acciones performativas, fotografía y vídeo documental, junto a materiales gráficos y vestuario concebido como objeto escultórico. Esta diversidad configura un dispositivo expositivo híbrido que explora nuevas formas de representación y cuya conservación se realiza mediante registros audiovisuales y documentación gráfica.
El proyecto se desarrolla en cuatro etapas —backstage, shooting fotográfico, desfile y performance— y se concibe como un proceso abierto y en transformación constante. Cada fase amplía la lectura del proyecto más allá del resultado final y desplaza el foco hacia la experiencia y la construcción de sentido.
Aunque se materializa en imágenes y vídeos, su núcleo conceptual reside en la acción performativa, donde cuerpo, música, moda e instalación efímera construyen una matriz común de significado. Los distintos lenguajes operan en diálogo, generando un sistema relacional que activa la interpretación del espectador.
El proyecto aborda la figura del sujeto contemporáneo en relación con los sistemas sociales y culturales actuales, proponiendo una reflexión crítica sobre los modos de producción, difusión y recepción del arte. Participan quince modelos uniformados y sometidos a una coreografía estricta, con restricción de movimiento y ausencia de comunicación, reforzando la dimensión simbólica de cuerpos casi escultóricos.
El tiempo es un elemento esencial: la intervención, de diez horas ininterrumpidas, activó el espacio como escenario, dispositivo de producción y marco expositivo temporal. En este contexto, arte y moda se presentan como prácticas interconectadas, donde el vestido se entiende como forma de expresión y espacio habitable, y la moda como lenguaje artístico autónomo.
